Inauguración del Centro de Formación Cultural e Indígena

Espacio para migrantes y refugiados indígenas venezolanos

El 6 de mayo se llevó a cabo la ceremonia oficial de inauguración del Centro Cultural de Formación Indígena (CCFI), ubicado en Boa Vista, Roraima. El espacio, pergeñado por la Fraternidad – Federación Humanitaria Internacional (FFHI), es el fruto de una alianza entre la institución, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Operación Acogida, un grupo de trabajo humanitario coordinado por el Gobierno Federal por medio de las Fuerzas Armadas.

El Centro Cultural de Formación Indígena (CCFI) fue creado para desarrollar actividades culturales, de enseñanza y capacitación profesional para los indígenas venezolanos que viven en refugios humanitarios en Roraima, como migrantes y refugiados. La gestión del Centro está a cargo de la Fraternidad – Humanitaria (FFHI), que desde 2016 trabaja en la respuesta humanitaria a esta población, y también administra los cinco albergues indígenas existentes en el estado.

Soluciones duraderas

Ante el gran flujo de migrantes y refugiados venezolanos en el norte de Brasil y la grave crisis humanitaria que se prolonga, el proyecto CCFI surgió como respuesta a la necesidad de crear soluciones duraderas específicas al tema de la migración indígena que, hasta ahora, debido a leyes que protegen la diseminación de los pueblos indígenas brasileños, no tienen acceso al Programa de Reubicación de la Operación Acogida. A través de este Programa, los migrantes y refugiados son trasladados voluntariamente a otras regiones de Brasil para tener mejores oportunidades de inserción socioeconómica.

En este contexto, la población indígena queda limitada de recibir asistencia humanitaria en los albergues que existen, específicamente, para esta población, sin perspectivas de desarrollar una actividad que les pueda aportar autonomía y que les permita ser protagonistas de su propio destino; o asimismo, la alternativa de migra a otras regiones de Brasil con recursos propios, provenientes en la mayoría de las veces de la venta de artesanías o de la práctica de la mendicidad.

Para revertir este cuadro bastante desalentador, en el CCFI se pretende ofrecer un espacio para sus manifestaciones culturales, que acoja a las diferentes expresiones étnicas, e para encuentros y reuniones en las que puedan socializar sus realidades y aspiraciones, fortalecer su cultura y abrir perspectivas para el futuro; en el área de Educación, el enfoque serán los jóvenes y adultos, con el trabajo de inclusión digital a través de cursos de informática, con alfabetización para quienes quieran explorar el mundo de las letras y cursos de portugués para extranjeros, ya que el idioma es uno de los principales barreras para su inserción en el mercado laboral brasileño. Muchos ni siquiera hablan español, ya que su lengua materna es la de la etnia indígena a la que pertenecen.

En un frente más especializado, se promoverán cursos profesionales, que permitan el desarrollo de sus potencialidades y capacidades, que aporten nuevos conocimientos, que estimulen el emprendimiento, las cooperativas y asociaciones, y que, a través de la certificación, contribuyan al enriquecimiento de sus curriculum, calificando para el mercado laboral y, por lo tanto, proporcionar emancipación social y generación de ingresos.

Además de ofrecer cursos locales, el CCFI también funcionará como un núcleo facilitador y de búsqueda activa de programas educativos para jóvenes y adultos y de oportunidades de capacitación externa gratuita, que contribuyan al propósito de la calificación profesional de los indígenas venezolanos y, también, a su empoderamiento en relación con los derechos sociales y laborales. En este sentido, se trabajará en el establecimiento de alianzas locales con el poder público y con entidades e instituciones de la sociedad civil, lo que ya viene sucediendo con éxito en el trabajo del Sector de Soluciones Duraderas de la Fraternidad Humanitarias (FFHI), sector que es el responsable más directo de la gestión del espacio.

También es importante destacar una característica fundamental del trabajo del Centro, y más incluyente de todo el trabajo de la Fraternidad – Humanitaria (FFHI): todo se ofrecerá de forma gratuita a los beneficiarios, a través del trabajo de los voluntarios de la institución; en este caso específicamente, el proyecto se implementa con recursos de ACNUR, con la infraestructura que brinda la Operación Acogida y mediante alianzas con otras instituciones que también están donadas a la causa humanitaria o, asimismo, a la causa social.

Actividades que ya están sucediendo en el espacio

Algunas actividades ya están en pleno desarrollo en el espacio del Centro, fruto del trabajo del Sector de Soluciones Duraderas. Por ejemplo, ya se está realizando un curso de computación para jóvenes, en alianza con la Universidad Virtual de Roraima (UNIVIRR), utilizando la sala de computación que fue montada con computadoras donadas por la Federación de Industrias de San Pablo (FIESP). El monitor de este curso es uno de los beneficiarios de los albergues, de la etnia Warao, que participó en el primer curso de informática realizado en el albergue Pintolândia, el año pasado.

Paralelamente también se desarrollan los talleres de Corte y Costura, Confección de Calzado y Producción Audiovisual. Además, en el espacio se realizan las reuniones de la Escuela de Liderazgo Indígena, impulsada por el Instituto Insikiran de la Universidad Federal de Roraima (UFRR), y las clases preparatorias para quienes postularon a Encceja.

El espacio también sirve como base de trabajo para los traductores de las etnias Warao y E’ñepa, contratados por la Fraternidad – Humanitaria(FFHI), entre la población acogida, para facilitar la comunicación con los beneficiarios y tornar accesible a sus lenguas maternas materiales importantes sobre salud y documentación.

Todas las etnias indígenas venezolanas que emigraron a Brasil estuvieron representadas en la inauguración del CCFI

De modo natural, pero también simbólico, el Sector de Arte-Educación de la Federación Humanitaria (FFHI) preparó un espectáculo musical al que asistieron representantes de todas las etnias venezolanas que migraron a Brasil, y que viven en albergues humanitarios bajo la administración de la institución. Estuvieron representados los pueblos Kariña, E’ñepa, Akawaio, Taurepang y Warao.

La unión de esfuerzos hacia un objetivo común es un sello distintivo de cualquier producción musical colectiva. En este caso, la unión de esfuerzos hacia un objetivo común va un poco más allá de la música y lleva la imaginación a un ideal de integración armónica entre los seres humanos, a pesar de sus diferencias culturales. La presentación artística no solo abrió la ceremonia de inauguración del CCFI, sino que también abrió el camino para que un mundo de pluralidad, igualdad y paz sea construido por todos y para todos.

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