Normas humanitarias: expresión del derecho a una vida digna

Una capacitación basada en las Normas Esfera reunió a profesionales de diferentes instituciones para profundizar en las prácticas de protección, preparación y respuesta centradas en la dignidad de las poblaciones afectadas

 Actuar en contextos de crisis exige mucho más que buena voluntad. Requiere preparación, conocimiento técnico, capacidad de articulación entre diferentes actores y, sobre todo, un compromiso permanente con la dignidad de las poblaciones afectadas. Es en este contexto que las Normas Humanitarias Esfera se han consolidado como una de las principales referencias internacionales para orientar las respuestas humanitarias basadas en principios, derechos y estándares mínimos de calidad.

 Con este propósito, representantes de diferentes organizaciones participaron, en Porto Velho (RO), del 21 al 23 de marzo, en el módulo presencial de un ciclo de capacitación sobre el Manual Esfera, realizado tras cinco etapas virtuales. La capacitación fue promovida en colaboración entre Fraternidad – Misiones Humanitarias Internacionales (FMHI), Cáritas Brasileña y otras instituciones, y reunió a profesionales que trabajan en diferentes contextos de emergencia y asistencia humanitaria.

 A lo largo de los encuentros, los participantes profundizaron en contenidos relacionados con los principios de protección, la preparación para desastres, la participación de las comunidades afectadas y el desarrollo de respuestas humanitarias comprometidas con la calidad de la asistencia, la responsabilidad y la comprensión las particularidades de cada territorio.

 El programa combinó exposiciones dialogadas, estudios de caso, simulaciones, dinámicas de grupo y rondas de conversación que favorecieron la aplicación práctica de los conocimientos y el intercambio de experiencias entre profesionales de diferentes áreas de trabajo.

Además de las actividades de capacitación, el grupo realizó visitas a iniciativas locales orientadas a la atención de personas en situación de vulnerabilidad, lo que permitió vincular los contenidos trabajados con la realidad que viven las organizaciones y comunidades que actúan directamente en los territorios.

 La capacitación también fue un espacio de escucha, reflexión y construcción colectiva, lo que permitió a los participantes compartir desafíos, estrategias y aprendizajes acumulados en diferentes escenarios de respuesta humanitaria.

 Para Arlene, del Proyecto Levanta-Te y Anda, con sede en Porto Velho, uno de los principales aprendizajes fue comprender que las crisis humanitarias forman parte de una realidad global e interdependiente.

 «Todo está interconectado. Un suceso, una catástrofe, independientemente de su origen, termina afectándonos directa o indirectamente».

 Según ella, las simulaciones realizadas durante la capacitación permitieron analizar situaciones que se viven con frecuencia durante una emergencia, lo que favoreció una mirada más atenta sobre la propia actuación.

 «Las dinámicas nos ayudaron a reflexionar sobre lo que vivimos. Muchas veces estamos tan enfocados en responder rápidamente a las necesidades que terminamos actuando de manera automática».

 Otro aspecto que destacó la participante fue la convivencia entre profesionales de diferentes organizaciones y con distintas experiencias. «Cuando escuchamos las vivencias de los demás, ampliamos nuestra visión y nos damos cuenta de que podemos aprender mucho de quienes están a nuestro lado».

Para Angélica, colaboradora de Fraternidad – Misiones Humanitarias (FMHI), las capacitaciones de esta naturaleza representan oportunidades de crecimiento tanto para los profesionales como para las instituciones involucradas.

 Según ella, la disposición a seguir aprendiendo y a compartir experiencias fortalece la labor humanitaria y amplía las posibilidades de respuesta ante diferentes contextos de emergencia.

 «Siempre que las personas involucradas en una respuesta humanitaria se muestran dispuestas a seguir aprendiendo y a compartir sus experiencias, surge una nueva posibilidad de ampliar horizontes y ofrecer otras respuestas en los contextos en los que desarrollan sus actividades».

 Además, destaca que el intercambio entre organizaciones es un elemento importante para el fortalecimiento institucional. «Para el equipo de Fraternidad – Misiones Humanitarias (FMHI), es una oportunidad y una responsabilidad poder interactuar con agencias que desarrollan diversos programas y proyectos, contribuyendo al crecimiento del sector de capacitación y desarrollo».

 En opinión de Ricardo Treno, colaborador de Fraternidad – Misiones Humanitarias (FMHI), comprender las Normas de la Esfera también significa invertir en la prevención y la preparación antes de que ocurra una emergencia.

 «Estas capacitaciones son imprescindibles para ayudar en la prevención de catástrofes y no solo para cuando ocurren los desastres. Las Normas Humanitarias son un elemento esencial en la elaboración de planes de contingencia y planes de acción».

 Destaca que uno de los grandes diferenciadores de la acción humanitaria radica en la capacidad de construir respuestas en diálogo con las comunidades afectadas, reconociendo sus particularidades y fortaleciendo su participación en todas las etapas del proceso.

 Ricardo también destaca que el Manual Esfera expresa un compromiso ético que va más allá de los aspectos técnicos. «Las Normas Humanitarias son la expresión del derecho a la vida con dignidad, del derecho a la protección y la seguridad, y del derecho a la asistencia humanitaria».

 Estos principios orientan los estándares mínimos reconocidos internacionalmente en áreas como el abastecimiento de agua, el saneamiento, la seguridad alimentaria, la nutrición, el alojamiento y la salud, siempre tomando como referencia la protección de las personas y el respeto a sus derechos.

 Al reunir a profesionales de diferentes instituciones, con diversas experiencias y procedentes de distintos territorios, la capacitación reafirmó que la construcción de respuestas humanitarias calificadas depende del aprendizaje continuo, de la cooperación entre organizaciones y de la capacidad de transformar el conocimiento en práctica.

 En contextos cada vez más complejos, invertir en la preparación de equipos significa fortalecer una cultura humanitaria basada en la responsabilidad, la coordinación entre los distintos actores y, sobre todo, el compromiso permanente con la dignidad de las personas atendida.